Sobre nosotros2018-09-13T16:24:03+00:00

SOBRE OLGA JIMENO

Amo el flamenco desde niña, pero es viviendo en México a los 24 años cuando siento por primera vez el efecto terapéutico del flamenco. Es en esa época cuando comienzo a hacer yoga en Oaxaca, una ciudad al sur de México “con la misma luz en el cielo que mi ciudad natal, Sevilla” y en la que impartí clases de sevillanas y rumbas en la escuela de Lupita Aquino.

Es esta mujer Oaxaqueña, sensible y de gran temperamento la que me inicia en el zapateado flamenco y la que, sin darse cuenta, me bautiza en ese mundo maravilloso de expresar con los pies todas la alegrías, los enfados y melancolías que uno lleva dentro.

Regreso a mi tierra y comienzo a bailar durante varios años en la academia de Alicia Márquez, a la vez que continúo recibiendo clases de yoga con Juan Carlos Márquez (actual formador de la Escuela de Yoga de Sadhana).

Es en estos años donde comienzo a tener inquietud por la sanación trabajando a nivel de energías y realizo los cursos de primer y segundo nivel de Reiki.

Comienzo a fusionar el flamenco y el yoga casi sin darme cuenta. Es algo que surge con mucha naturalidad, como si ambas disciplinas siempre hubieran querido estar juntas.

Esta unión surge de la necesidad de atender mis propias necesidades físicas y emocionales en un momento difícil de mi vida. Es por eso quizás, por lo que me resulte tan fácil transmitir los beneficios que esta técnica nos aporta, por haberlos sentido en mí misma. En la tesina que escribo actualmente sobre el Flamencoyoga recojo esos momentos con estas palabras:

“Hubo un día especialmente importante en mi vida. Fue una época difícil en la que mi corazón se bloqueó y no podía llorar. Ese día, después de bailar al compás de una solea, mi cuerpo, como por intuición, se colocó en la posición de yoga a la que llamamos “Hoja Plegada”. Nació de ahí un llanto sanador y la sensación de haber descubierto una “fórmula mágica” que me permitiría siempre expresar mis emociones”.

Recuerdo con mucha claridad ese momento, como si lo estuviera viviendo en este instante. Es el día en que nació el Flamencoyoga. Si algo siento con certeza en mi corazón es que, acompañar desde ahí es uno de los grandes propósitos de mi vida.

Después de varios años impartiendo mis clases, sentí la necesidad de formarme como profesora de yoga y, tras cuatro años de formación, en el 2012 terminé mis estudios en la Escuela de Yoga Sadhana.

Llevo 18 años impartiendo cursos de Flamencoyoga en distintos lugares dentro y fuera de mi país.

Comparto esta faceta de mi vida profesional con mi otra pasión, la Enseñanza. Me lincencié en Biología en la Universidad de Sevilla e imparto clases en un colegio a adolescentes de 16 años. La vida me regaló la capacidad de conectar con ellos de una forma muy sencilla… probablemente sea porque conservo ese sentir adolescente en mi interior.

Siempre he sentido que la Vida me ha regalado mucho. Haber sido capaz de reconocer mis dones es uno de esos regalos. Como ofrenda los devuelvo a aquellos que ya han entendido que la unión de lo aparentemente opuesto puede suceder, nutrir y sanar.